No te metas con mis hijos.

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“No te metas con mis hijos” es el eslogan de una campaña en contra de la reforma que permite que parejas del mismo sexo puedan contraer matrimonio en México, entre otros derechos que como ser humano y mexicano se deben de tener.

En el mes de septiembre el Frente Nacional por la Familia está convocando a unas marchas que se realizarán en todo el país, en donde pretenden a base de engaños fomentar el odio hacia la comunidad LGBTTI y quiero referirme a ellos y a todas las personas que piensan o tienen el interés de participar en esas marchas.

Se les sigue olvidando que por lo que ustedes están luchando está basado en creencias religiosas, morales y además equívocas, estás luchando porque a un grupo de seres tan humanos como tú se les violenten sus derechos humanos y CIVILES y lamento mucho informarte que no hay nada que puedas hacer al respecto, porque tus creencias no se basan en la constitucionalidad de los derechos de cualquier mexicano, es más, de ningún ser humano alrededor del mundo.

Pides respeto para tus hijos, para tu concepto de familia, pides límites para el desarrollo de la personalidad de un tercero que ti –y seamos muy honestos en eso- no te afecta en absolutamente nada, pero yo me pregunto ¿no estás haciendo tú exactamente lo mismo que quieres evitar en otras personas? ¿No te estás metiendo con SUS hijos? ¿No te estás metiendo con SUS familias? ¿te sientes tan amenazado por personas que piensan, sienten y tienen conceptos diferentes a los tuyos?¿no estás cruzando tú esos límites?

Quiero ser muy clara en algo, respeto completamente el hecho de que quieras marchar y defender tus ideas, pero marcha por ideas que no trasgredan los derechos de otros, sino para la inclusión de derechos para todos, marcha para defender tus valores, pero por los valores que fomenten valores a otros, ejemplos positivos a tus hijos, que sea en beneficio de todos.

Eres heterosexual, ok, yo soy homosexual ¿y qué crees? Mi mamá también es heterosexual y me ama con profundidad, mi papá también es heterosexual y también me ama con profundidad, mi hermana mayor es heterosexual y me apoya y me respalda al 100%, mi hermana menor también es homosexual y es una mujer feliz y también me aman con profundidad, como yo a ellos… de dos heterosexuales nacieron dos homosexuales y una heterosexual… ¿qué interesante, no? ¿Qué no deberíamos ser todas heterosexuales? ¿Qué no mis padres debieron ser homosexuales para que yo fuera homosexual como tú crees? Los números no me dan ¿y a ti?

Todos aquellos que me conocen saben de antemano que yo no planeo en mi vida futura tener hijos, pero mi concepto de familia incluye a mi esposa y a mí y a mi perra, tengo amigos que son también parte de mi familia, tengo madre (aunque algunos lo duden) y tengo padre, tengo hermanos y hermanas, algunos de mi sangre y otros que nos vale madre la sangre, siguen siendo mis hermanos. Conozco familias iguales a la mía, iguales a la tuya, familias diferentes a la mía y diferentes a la tuya; conozco familias en las que maltratan a sus hijos, conozco familias en las que se lastiman entre los padres, conozco hijos que fueron abandonados por sus padres simplemente porque no los quisieron, conozco más tipos de familia de los que te puedas imaginar, no me los imaginé, te juro que existen.

Me dices “no te metas con mis hijos” va, me parece perfecto lo que pides, si yo tuviera hijos haría exactamente lo mismo que tú, los protegería de todo peligro, los amaría con todo mi corazón, les proporcionaría todo lo que ellos necesitaran, los educaría con valor y respeto hacia los demás, con calidad humana, fomentando respeto por la tierra, por los animales, por las diferencias humanas, de pensamiento, de sentimiento y de fe, los educaría para ofrecer una mano a un necesitado, para que amen y cuiden a sus amigos, para que respeten a su pareja, para que fomenten los mismo valores de amor que yo les fomentaría a ellos, trabajaría duro para darles la mejor educativa y lucharía junto con ellos para apoyarlos convertirse en seres exitosos, amorosos pero sobre todo respetuosos, que sepan identificar dónde está realmente el peligro y que no les tiemble la mano para retirar de su vida a personas que busquen hacerles daño o a los seres que aman, así es como yo educaría a mis hijos, de la misma manera que creo quieres hacerlo tú.

No te metas con mis hijos, ok, no me meto con tus hijos porque no son mis hijos son tuyos, pero te pido que tampoco te metas con mi familia, ni con mis hijos, o los hijos de mis amigos, de mi familia, la familia de mi familia.

Me dices “no te metas con mis hijos”… yo te exijo “NO TE METAS CON MI FAMILIA.”

Grissel Herrera.

 

Pasaste tú.

Estoy sentada frente a esta computadora observando los minutos pasar porque tengo la certeza que esta noche no será necesario desear que la cama huela a ti.

Estoy sentada frente a esta computadora con mis audífonos puestos escuchando música a todo volumen porque mi corazón me dice que hoy no es necesario sentir añoranza.

Estoy aquí, esperándote y reconociendo que eres piedra en el camino, destiempo, esperanza, fe y decisión.

Te reconozco como consecuencia, así te conocí y así te envolví y te abrazo, y me reconozco contigo sabiendo que a veces haces falta para llenar espacios.

Te escribo aquí con las ideas desordenadas, porque desde que tú, el orden es un lujo que a veces no quiero tener, pero la necesidad de hacerte tangible es más que la necesidad de un camino detallado y prediseñado.

El pecho ya no aprieta, las manos ya no pesan, la casa parece que baila y el silencio ya no es tan ensordecedor; el café se sabe compartido y me inunda un remolino de ideas sin detallar.

Pero el mundo ya no pesa, el tiempo ya camina a su paso, la cama ya no alberga ecos y las ganas no se gastan con caricias llamarada.

Llegó el día que tanto anhelaba y ayer no supe qué hacer con él, así que me senté, me serví una esperanza y dejé que las cosas pasaran, hasta que pasaste tú y lo demás no importó nada.

Ahora fueron 50.

En esta ocasión fueron 50 personas en Orlando, pero en otras ocasiones han sido 20, 15, 5 o solo uno, algunos son gays, otros han sido políticos, personas que han estado en el momento equivocado, en el lugar equivocado a la hora equivocada, hijos, hermanos, padres, madres, primos, esposos, esposas, novios, novias, veganos, carnívoros, basquetbolistas, surfistas, turistas, cocineros, médicos, ingenieros, empresarios, artistas, etc.

Todos los días muere alguien a balas o manos de otro.

Y los llaman “crímenes de odio”.

Yo no he sabido de un crimen que no sea de odio, nunca he escuchado o leído que lo mató con amor… siempre hay odio, a un algo, a un alguien, a un qué, a un porqué.

Pero resulta que ahora fueron 50 y fueron homosexuales. Como han sido en Veracruz, en Nayarit, en la CDMX, en San Francisco, en Los Angeles, en Paris, en Colombia, en Perú, en Alemania, en Japón, en todo el mundo.

Todos los días muere alguien solo por el hecho de amar diferente, solo por el hecho de tener el valor de ser fiel a sí mismo, solo por el hecho de no querer encajar en estándares sociales, políticos, religiosos, familiares o morales.

Yo soy gay, lesbiana, homosexual, perteneciente a la comunidad LGBTTTI, o como gustes etiquetarme, yo solo sé que soy una persona que ama profundamente a su esposa, que ama caminar de su mano y también sale a tomarse una copa, que le gusta ir al mar, a restaurantes a cenar, a disfrutar una película al cine y comer palomitas de manera tonta y romántica. Solo soy una persona más en este mundo, un habitante más, tan distinto de ti que lees, como de aquél que no lee esta nota.

Soy una mujer a la que todavía la ven con cara de desprecio cuando camino de la mano de mi esposa, a la que alguna vez también le dijeron que qué valiente era por levantar la voz para defenderse y mantenerse, solo soy una mujer a la que no le gusta pasar los límites del derecho del otro y quien no permite que le sean transgredidos sus derechos.

Solo soy una mujer a la que a veces todavía tengo que irme a tomar una copa a lugares “adecuados” para homosexuales porque no se le “permite” hacerlo en otros lugares, soy una mujer a la que le ha costado horas de estudio tener un título universitario y a la que le sigue costando horas de estudio tener una maestría, horas de trabajo y estudio intentar hacer cada día mejor mi trabajo, soy esposa, hija, hermana, sobrina, tía, amiga, soy solo una más en este mundo porque yo sí me quité la etiqueta que todavía me ponen y lucho por mis derechos desde mi trinchera, empezando por no pisotear los derechos del otro.

Hoy fueron 50 que no regresarán a su casa, con sus parejas, sus madres, sus hermanos, sus amigos, a sus trabajos o que no verán un amanecer de nuevo después de haberse ido a tomar una copa.

Ahora son 50 que murieron a balas de otros por ¿Política? ¿Religión? ¿Desacuerdo con su estilo de vida? ¿Realmente importa el por qué?

A mí no me importa el por qué, a mí me importa que cada día me canso más de vivir en un mundo con miedo, con carencias, con algunos beneficiados, donde matan animales en peligro de extinción o por deporte, arte o hartazgo, donde veo a idiotas como Donald Trump.

Yo lucho desde mi trinchera, intento ser mejor persona todos los días, amo a mi familia y a mis amigos y aún así, me tengo que cuidar todos los días.

Celos

“No seas celosa” y otras formas de imposibles.

¿Cómo se atreven a pedirme que no le tenga celos a todo aquello que te toca y te mira si no viene de mí?

Soy yo la que vive cada uno de sus días derribando muros para alcanzar imposibles cuando se trata de ti, de la distancia, de la circunstancias, de los pasados que fueron posibles y de los corazones rotos.

Allá estás tú, caminando a lugares que conozco de tu voz, sintiendo caricias de los brazos del sol, de unos brazos que no son los míos.

Y me pregunto todas las mañanas, mientras derrumbo el primer imposible al despertar y bebo mi café ¿qué somos? Si me preguntan, evitamos las palabras para no definirnos. Si me preguntaran qué o quién eres solo podría contestar con un silencio emocionado.

Ya le dije al viento que quiero que seas feliz, que no quiero que te vayas y que no, nunca me fui; se lo dije al viento porque no tuve el valor de decírtelo a ti.

Tengo un montón de palabras no dichas, de besos no nacidos y de libros sin leer.

Y aquí estoy yo, celosa de todo lo que te ve existir que no soy yo, esperando la noche en la que se rompa el último imposible y decidas regresar y enfrentar de mi mano todos los mares que se nos dejarán venir.

Estoy celosa de las letras que tocas, del teléfono que nos separa, de la cama que te arropa y del café que respiras; de la música que escuchas, de los latidos de tu corazón, del agua de tu regadera, de todo lo que no soy y quisiera ser.

Pero no me queda otra que sentarme a vivir un imposible más, el único que no puedo derribar… que quieras venir a que deje de ser una celosa.

Anoche llegaste de sorpresa a casa con un gran ramo de flores con motivo de mi cumpleaños, el día había sido terrible como todos mis cumpleaños, la diferencia ahora estuvo en que anoche, cuando llegaste, me recosté en tu pecho.

Escuché tu corazón latir, tus labios en mi frente y tus manos acariciando mi cabello. Me lo solté para ti y sé que lo sabes.

Hace unos momentos recibí el mensaje de que habías llegado a casa, te llamé para preguntar si todo bien y me preguntaste qué quería de comer.

¿Qué quiero comer? Qué importa la comida, quiero volver a recostarme en tu pecho y escuchar tu corazón, quiero escuchar tus pasos por nuestra casa mientras estudio un rato, que me lleves el café a la mesa porque tengo ya algún tiempo leyendo; llorar contigo viendo una película, dormir mientras te abrazo y darte un beso por las mañanas.

Quizá sea tonto, pero he descubierto que no hay sonido más hermoso que el de tus llaves, que la cotidianidad nunca había sido tan esperada y descubrí también que puedo mover mi alma de lugar para colgarla de un hilo cuando te vas.

No sé qué pasará mañana, solo sé que estarás y eso hace que le pierda un poco de interés a los acontecimientos de la vida, vaya, qué importa qué me tenga la vida para vivir porque sé que será contigo y no importa nada más.

Ya no duele la espalda ¿te lo dije? Hoy me preguntaron a qué creo que se debe, y yo respondí que creía que era porque ahora ya estás en mi vida para ayudar a cargarla, ya no siento tanta pesadez, o simplemente no tengo más interés de seguir cargando a cuestas esa parte de mí que duele tanto y te hice parte aguas; te hice partetiempos y esa no fue una decisión al azar.

Mi intención con estas letras no es que sepas cuánto te amo, eso ya lo sabes tú y lo sabe el viento, que los demás se encarguen si quieren escuchar, tampoco sé si esta es una carta, la primera o la segunda, o si habrá alguna más, solo quería que supieras cuánto anhelo llegar a casa.

 

Intrusa.

Me dijeron que después de un gran amor no se puede volver a amar de la misma manera y tenían razón.

He amado muchísimo, pero a ti te he amado con los ojos abiertos, el corazón descorazado y las piernas a disposición.

He aprendido a amarte con cautela, sí, porque hay que cuidar el presente para asegurar un futuro más o menos mejor que el futuro que ya dejé en el pasado.

Resultó que la tolerancia se incrementó el día que dejaste la pasta dental apretada por en medio, porque son más mis ganas de quedarme contigo que de mantener la estética de un tubo.

Que puedo ser irremediablemente insoportable porque hemos encontrado millones de cosas en las que no congeniamos, pero han sido millones de cosas más las que me hicieron querer quedarme contigo pensando en un parasiempre.

No me importó dejarme caer contigo y por ti, aunque tampoco me dejaste mucha opción… llegaste, te me metiste en el pecho y cerraste hasta las ventanas para no poder salir.

Intrusa tú y tu sonrisa, que llegas e invades mis pensamientos, acrecientas la soledad de la cama en tus noches de ausencia, que lograste que la comida siempre fuera para dos, que hiciste que perdiera en el interés del café para uno cuando se toma en casa.

Intrusa tú y inefable presencia que no me permite viajar sola, que dejas las almohadas con aroma y haces que los árboles hablen de ti, que ya no percibo igual el olor de los eucaliptos porque ahora me recuerdan a ti.

Intrusa tú y tu cabeza recostada en mi pecho que lograron que me decidiera por un sí definitivo que juré nunca daría, intrusa tú que me haces mover la vida de su curso para poder llegar a tiempo a tu visita.

Intrusa tú y tu amor que me hacen todos los días una nueva vida.

Lentes negros

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Me sueño sentada en la mesa de alguna cafetería, con una blusa a rayas azules, jeans, el cabello suelto y lentes oscuros.

Me sueño con un libro en la mano por la mañana pidiendo un café y esperando que sea el momento adecuado de revisar papeles que tengan que ver con la construcción de nuestra casa.

Veo en mi mente cómo pasan las horas mientras espero tu llegada a casa y yo abro una copa de vino.

Buscando el lugar adecuado para nuestra segunda casa en un bosque frío y lleno de árboles.

Declaro que no soy la mejor con las promesas, pero ojalá pagaran por soñar porque seríamos millonarias.

La vida contigo es un sueño que se vive todos los días y se vive de manera diferente, pero por lo menos puedo decir que ya tengo la blusa a rayas y el vino que tanto nos gusta.

También me hice ya de los planes futuros por cumplir, esos que son impostergables y pensado qué hacer cuando nos ganemos la lotería.

No sé si tenga el tiempo o quizá el dinero, pero te cuento que también tengo los votos matrimoniales y la esperanza… de esa esperanza que dicen que muere al último.

¿Ves qué bien se me da eso de soñar?

Te cuento he escuchado la misma canción cientos de veces, nada tiene que ver contigo sin embargo me recuerda a ti.

Tengo toda una vida soñada a tu lado y mira que apenas es martes.

Seremos dos y seremos más que suficientes, porque el mundo nos queda pequeño y la casa a veces nos queda grande y no necesitamos de nadie más.

A veces siento que los sueños se comienzan a realizar con pequeñas acciones y como ya te dije, ya tengo la blusa y el vino, mañana voy por el café y los lentes negros.